San Isidro "el labrador"
labraba en su quintería
y, de que salía a labrar
era mas de mediodía
Los de aquellos alrededores,
todos le tenían envidia
en ver que sus gananciales
sin comparación crecían
Y fueron a casa del amo
y le fueron a imponer
que su criado no labra
ni cumple con su deber
Si mi criado no labra
ni cumple con su deber
a usted no le pido nada
para yo pagarle a el
Estando en estas palabras
salió San Isidro arando
y se le abrieron tres surcos
no yendo mas que un arado
y el amo que ha visto eso
para el pueblo se ha marchado
y otro día de mañana
repicaban las campanas
que había un labrador Santo.
José Francisco Bravo Pablos Kiko "Tardío"
Huertas de Animas 15--5--2013.
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